miércoles, 20 de junio de 2012

Despedida...


Hoy, hace unas cuantas horas, caminaba por las calles de esta hermosa ciudad, no había presiones, no existía la prisa y por supuesto no había nada mas en que pensar ni lugar mejor para estar; tan solo existíamos como parte fundamental de los ríos de gente que transitaban junto a nosotros. Todo transcurría un paso a la vez, todo en su debido momento, adquiriendo una perspectiva distinta a cada momento, cada vez más dinámica y llena de vitalidad.


Todo lo que podía contemplar era ella, la llama que estaba frente a mí, encendiendo mi universo, creando millones de big-bangs en tan solo una fracción de segundo, llenando de visiones multicolor todo lo que tocaba; con sus ojos de fuego domina y derrite todo a placer, combinando su tacto suave y lleno de ternura con la furia de su pasión. Esa misma que es capaz de curar todo mal y hacer olvidar cualquier herida recibida y aceptada en tiempos pasados, dominándolo todo, tiempo y espacio, cuerpo y mente, si, así es ella.


El cielo, las estrellas y el viento surgían ante nosotros como si fuese la primera vez, la noche era hermosa y fresca, regalándonos una ligera brisa que nos acompañaba en todas direcciones, por la plaza, las avenidas y hasta en aquel bar en que nos sentamos a descansar y a beber nuestras bebidas favoritas.


De repente apareció un estallido interno que alertó todos mis sentidos, como si algo no tuviese que estar ahí,  mas no logre descifrar porque tenía aquella extraña sensación de incomodidad y ansiedad; tan solo era el preludio de lo que habría de ocurrir.


Nuevamente recobramos nuestro andar mientras la luna se posaba en lo más alto en el cielo, regalándonos su luz de plata que escurría entre las hojas de los árboles, entre ladrillos y luces artificiales. Todo era perfecto, como si algún escritor desconocido hubiese reunido gran parte de los clichés más conocidos y los hubiese acomodado exclusivamente para nosotros, presentándonos una velada memorable.


Continuábamos adentrándonos en la noche y entre calles llenas de paraísos artificiales, un bazar, con pulseras, artesanías, collares e infinidad de curiosidades, todas las conocidas y hasta lo inimaginable. De pronto llegó ante mí sopló una gran ráfaga de aire tibio y turbio, tal y como detesto que sea el viento; anunciando la llegada inminente de diez años de mi pasado, de mi historia personal, recorriendo a la velocidad del rayo todas y cada una de mis venas, congelando por un instante mi ser y plasmándose firmemente en mis pupilas, una pasada visión del amor, de la vida y del futuro; todo ello estaba ahora frente a mí y sin desearlo el tiempo se detuvo.


Nuestras miradas se encontraron, sin emitir sonidos o movimientos, tan solo estamos nosotros dos, de pie, con el viento soplando a nuestros costados, como dos adversarios del viejo oeste, esperando el momento exacto para tomar el revólver y disparar o tan solo para descubrir cuál es el mejor punto para atacar, el más débil o el más letal.


Siempre imaginé que es lo que pasaría si te volviera a encontrar en este viaje, que es lo que sucedería conmigo, con mi pensamiento o cómo reaccionaría mi cuerpo. Como es que pasaría aquel momento. Quise imaginar que temblaría de pies a cabeza o que tal vez sudaría nerviosamente como aquella noche que bailamos inevitablemente o que sentiría la ansiedad interminable por volverte a ver una vez más o que quizá mi piel ansiaría poder respirar nuevamente junto a la tuya o que tal vez… mi universo  colapsaría de nueva cuenta, como otras tantas veces sucedió. Otras tantas imaginé que me invadiría la ira y te reclamaría por todas aquellas noches en las que me arrebataste el aliento o por todas aquellas veces que tu recuerdo se apoderaba de mí. También llegué a pensar en otras ocasiones que podría nuevamente rendirme a tus pies, someterme a tus órdenes devotamente y aceptar tu cruel dictadura, insufrible e interminable.


Imagine millones de escenarios posibles y probables situaciones, sin embargo, jamás formulé alguna similar en la que me encuentro en este momento.


Todo se encontraba bien, todo en su debido lugar, hasta el preciso instante de encontrarnos aquí.


En este momento, el pasado surge nuevamente ante mí, tan solo para encontrar un nuevo significado y cambiarlo de lugar en mi memoria; aquella mirada cristalina que me envolvía, la sonrisa de miel y todos los juramentos quedaron atrás, la niña dulce, tierna e inocente de la que me enamoré ya no existe más, tan solo queda la evolución de la mujer, esa que creció en un universos paralelo y muy distinto al mío; ya no reconozco al ser que se encuentra frente a mí, con toda su extravagancia y su irreverencia, eso es lo único que puedo ver, tan solo un armazón, es lo único que queda de aquello que tanto amé.


El viento continúa soplando y sacudiendo nuestros rostros y nuestro cabello, mientras nuestras miradas permanecen fijas en los ojos del otro, más todo permanece en completa quietud, es como estar en el ojo del huracán, una paz aparente antes de desatarse la ira.


Hoy nuevamente has atacado todo lo que se, todo en lo que creo y por supuesto has generado daños permanentes en mi memoria… pero hoy ya no reconstruiré todo lo dañado, hoy la vida es muy distinta y mi visión es más amplia y profunda. Extiende tus alas blancas, intimídame por última vez, atácame con toda tu furia y desata toda tu ira, esta vez  ya no importa…


Esta noche es el inicio de un nuevo camino, de reafirmar mi destino y en el ya no te encuentras tu; hoy dejare ir ese viejo recuerdo, hermoso y lejano al que me aferre en tantas ocasiones y en el que anclé mis esperanzas y mis ilusiones.


El tiempo vuelve poco a poco a su marcha normal y detrás de ti me espera mi ángel, brindándome su mano y señalándome el nuevo camino a seguir; hoy por fin puedo dar nuevos pasos hacia ti y enfrentarte sin importar las consecuencias, hoy puedo seguir mirándote a los ojos y decir que ya no te pertenezco, que tan solo perduraras en mi como una bella historia, de un valor incalculable y de un aprendizaje divino.


Esta es la noche en que puedo avanzar, caminar hacia ti, con la mirada fija en tus ojos y simplemente pasar junto a ti, esta noche puedo dedicarte una breve sonrisa y sin hablar puedo decirte… Adiós…

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