lunes, 14 de junio de 2010

Historias de familia: EL Chango...

Hace ya algunos años, cuando la ciudad no era tan agitada y mucho menos peligrosa, cuando las televisiones eran un lujo y no una necesidad y andar por la calle a media noche aun era seguro; una de esas noches Anie y Hugo, dos niños pequeños de una familia muy bien acomodada (si, porque siendo papa, mama y 9 hijos, se acomodaban en una habitacion de cuatro por cuatro), una noche como cualquier otra sintieron la necesidad de levantarse al baño a la luz de la luna, claro baño en un vecindario donde viven mas de veinte implicaba siempre ir acompañado para evitar sobresaltos. Todo era normal, muy tranquilo, como cada noche el aire era fresco y el sueño imperativo, sin embargo eso cambio cuando anie asombrada le pedia a hugo que mirara hacia uno de los lavaderos. Algo rojo estaba brillando a unos cuantos metros, dos brillantes ojos, rojos como el fuego, rojo como la sangre fresca!. se quedaron mirando sin importar nada mas que aquellos puntos a lo lejos. Que es eso? le preguntaba Anie y ella emocionada se contestaba: Mira!!! es un chango!!! Hugo al ser un niño tambien se emocionó y mientras se animaban uno al otro para verlo, ya se encontraban dando sus pequeños pasos para llegar a el simio aquel. El, se quedaba mirandolos fijamente mientras se acercaban cada vez mas y les movía las peludas manos como invitandolos a acercarse. De repente dió un gran salto y salio corriendo por la puerta de aquel vecindario e ingenuamente los pequeños salieron corriendo tras de el, la emoción era demasiada y jamas dejarían pasar una oportunidad tan grande para una aventura. Llegaron al marco de donde se supone que existiera una puerta, y ahi asomados los dos buscaron al chango por fuera, sin embargo el mico ya no se encontraba por ningun lado, nada a la derecha y nada a la izquierda. Ya se habían resignado a no volver a verlo cuando el simio con sus tipicos sonidos guturales les advirtió que el seguía ahi, encima de un arbol frondoso que habia en la acera de enfrente. La alegría les volvío a iluminar el rostro y nuevamente emprendieron la carrera para verlo de cerca mientras el seguía invitandolos con sus garras a acercarse con el. Y nuevamente el chango volvió a dar un gran salto, con una gracia increible y la agilidad unica que los caracteriza, salio corriendo hacia la panadería, luego por la tortillería y así hasta que su silueta desaparecia en la obscuridad de la noche, sin embargo los pequeños no estaban dispuestos a dejar escapar a quien les brindaba la maxima emoción de sus pequeñas vidas. Se miraron fijamente como preguntandose si era buena idea seguirlo, puesto que ya no se veia, sin embargo en la tremenda obscuridad, se distinguia un par de luces pequeñas pero muy muy intensas, eran los ojos del chango. Era inquietante pensar en que un animal pudiese emanar semejante fulgor de sus diminutos ojos, eran hipnotizantes y cada vez mas con destellos de inteligencia, una inteligencia macabra. Hugo es el primero que da el paso para seguirlo nuevamente hecha a correr avanzando un par de cuadras mas, seguido muy de cerca por Anie, sin pensarlo ya habian avanzado lo suficiente como para ya no distinguir las casas, ya no era ese lugar "bonito" donde jugaban, ya comenzaba a ser dificil ocultar el temor que sentian, el simio seguia mirando con sus ojos de rubi, que ahora parecian mucho mas grandes, sus sonidos guturales ya no estaban ahi, ahora parecian gruñidos, como si ahora mostrase una furia desmedida y rabia, como cuando estan por atacar. Al ya no ubicar aquel lugar, los niños se tomaron de la mano y dieron un paso para atras, y el mico parecio alterarse, como si supiera q algo ya no estuviera funcionando, parecia furico, dandose cuenta que ellos ya no lo seguirian y aun entre las sombras hizo que sus ojos brllaran como las llamas del infierno, mientras alumbraban lo que parecian las siluetas de otros pequeños. Los niños aun curiosos por saber del chango, pero con el miedo en la garganta, dieron unos cuantos pasos mas atras, no sin dejar de mirar al animal, como esperando ver su reacción. Con el ultimo paso que dan, el chango de igual manera da un paso fuera de las sombras, sin embargo al darlo hizo que la tierra se estremeciera, mientras se escuchaba un rugido combinado con un lamento, como si lo humanos y animales se entremezclaran. Ya no era aquel simio jugueton que los invito a ir tras el, ya no era posible describirlo, ahora ese paso era de algo anormal, desconocido, gigante y diabolico. Ambos pequeños, sin dudarlo dieron vuelta, aun sin soltarse sus infantiles manos, en las que el sudor frío por primera vez se hizo presente; sentían que el animal estaba detras de ellos, no lo vieron pero sentían que su respiración justo detras de sus oídos. Corrieron y corrieron, jamas sin dejar de mirar al frente, porque sabían que si volteaban jamas podrían escapar de aquella cosa. por fin reconocieron las calles, la panadería y la entrada al vecindario, sin dudar irrumpieron en el, y en el cuarto en que se encontraba el resto de sus hermanos. Justo al tocar la cama alcanzaron a escuchar un rugido tan feroz e imponente que se erizo la piel de los demas que estaban ahí, aun sin saberlo, el rugido razgo la noche y la estremeció de manera tal que las paredes se simbraron y algunos de los cristales de aquella cuadra se reventaron, siendo esto lo que por fin alerto a los demás, sin embago nadie hizo nada por salir a averiguar lo que habia ocasionado semejante alboroto. A la mañana siguiente, toda la gente estaba asombrada porque en muchas casas de 9 cuadras a la redonda, se encontraron cristales rotos y nadie habia sentido algun terremoto o algo así, los diarios ni lo comentaron y la gente no sabía como explicar lo sucedido. A lo lejos unos llantos, una señora lloraba y gritaba porque no encontraba a sus hijos; 2 cuadras a la izquierda cerca del parque lo mismo, la hija de los panaderos, el niño d la esquina, siempre niños desaparecidos, cada vez mas frecuente, niños desaparecidos. Nadie jamas se entero del paradero de aquellos niños, así pasaron los años y nunca se volvió a mencionar este hecho, tan solo 2 niños aun recuerdan que es lo que paso aquella noche, aun recuerdan desconcertados aquellos ojos color rubi, ese rugido monstruoso, esos ojos que ellos recuerdan le pertenecían no a un chango, sino a un demonio ansioso por jugar con ellos.




lunes, 7 de junio de 2010

Bendecida 2...

 
Y EN TU AUSENCIA LAS PAREDES SE PINTARAN DE TRISTEZA...
 
Y ENJAULARE MI CORAZÓN ENTRE TUS HUESOS...