El trastorno de pánico es el término médico utilizado para denominar una enfermedad psiquiátrica en la que la persona afectada sufre repetidos ataques súbitos de terror en ausencia de estímulos externos que puedan desencadenarlos. Los episodios frecuentes de terror acompañados de un fuerte estado de ansiedad se denominan ataques de pánico o, en algunos casos, ataques de ansiedad o crisis de ansiedad.
Según el NIMH, el trastorno de pánico es un trastorno de ansiedad que se caracteriza por episodios inesperados y repetidos de intenso miedo acompañados por síntomas físicos que pueden incluir dolor en el pecho, palpitaciones aceleradas del corazón, falta de aire, mareos, angustia o molestia abdominal.
En el trastorno de pánico, los episodios sucesivos de terror aparecen acompañados de cambios significativos en el comportamiento del individuo y de una preocupación continua por que se produzcan nuevos ataques de pánico. Se pueden producir cambios en la vida del individuo que pueden conllevar a evitar las situaciones o lugares temidos, a huir de los estímulos fóbicos, a apoyarse excesivamente en personas o en sustancias y a intentar controlar a toda costa las reacciones temidas.
Según el NIMH, las personas con trastorno de pánico tienen sentimientos de terror que aparecen de repente y repetidamente sin previo aviso. Durante el ataque de pánico, es probable es que se sienta opresión en el corazón y que el afectado se sienta sudoroso, débil o mareado. En las manos se pueden sentir hormigueos y quizás frío. Se puede tener náuseas, dolor en el pecho o sensaciones de asfixia, sensación de irrealidad o miedo a la inminente pérdida de control.
El enfermo que sufre episodios de pánico se siente súbitamente aterrorizado sin razón alguna; durante el ataque de pánico se producen síntomas físicos intensos, como taquicardia, dificultad para respirar, hiperventilación pulmonar, temblores o mareos. Los ataques de pánico pueden ocurrir en cualquier momento o lugar sin previo aviso. A menudo el individuo siente durante la crisis que está en peligro de muerte inminente y tiene una necesidad imperativa de escapar de un lugar o de una situación temida.
Modelo de la ansiedad
Hay muchas teorías sobre las causas de la ansiedad. David S. Burns en su libro "Adiós, Ansiedad" aborda cuatro de ellas:
- El modelo cognitivo: los pensamientos negativos causan ansiedad. La "Cognición" es simplemente una palabra que denota un pensamiento. El temor no es consecuencia de los hechos a los que se tiene miedo, sino de los mensajes negativos interiores emitidos por uno mismo. Si se cambia la manera de pensar, se puede cambiar la manera de sentir.
- El modelo de exposición: la evasión es la causa de toda ansiedad. Es decir, se siente ansiedad porque se evita lo que se teme. Según esta teoría, en el momento en que se deja de huir y uno se enfrenta al monstruo temido, se derrotan los miedos.
- El Modelo de la Emoción Oculta: la amabilidad es la causa de todas las ansiedades. Las personas propensas a la ansiedad son casi siempre personas amables que temen los conflictos y evitan sentimientos negativos como la ira. Cuando estos sujetos se sienten molestos, esconden sus problemas para no molestar a nadie. Esto puede suceder de manera rápida y automática, de forma que no se es consciente siquiera de lo se está haciendo. Luego surgen sentimientos negativos en forma encubierta, como ansiedad, preocupaciones, temores o sensaciones de pánico. Cuando afloran estos sentimientos ocultos y se resuelve el problema, a menudo la ansiedad desaparece.
- El modelo biológico: la ansiedad y la depresión, resultan de un desequilibrio químico en el cerebro y de la necesidad de medicación para corregir el problema. Normalmente, se recetan dos tipos de medicamentos: tranquilizantes menores y antidepresivos.
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