Se abren las puertas y una luz verdosa resplandece ante mi mientras la marea de gente penetra en ella… una alarma y ya no hay marcha atrás, mi destino anterior ya no existe mas, así como para los demás rostros que comparten un trayecto de mi destino.
Ahí parado entre tantos mas, tan solo puede uno meditar sobre lo diversas que pueden llegar a ser las personas, que obscuros pensamientos esconde cada uno de mis acompañantes, que tan obscenas y mórbidas mentes hay detrás de cada uno de esos angelicales rostros de mujer, o que tan maltratados están los corazones dentro de las caras rígida de los hombres en este cuarto.
Mientras mas nos adentramos entre túneles y luces, algo llama mi atención, tengo la sensación de que soy observado, alzo la mirada y no logro distinguir nada, así que vuelvo a mis pensamientos…
Uno no sabe la vida de la demás gente, tan solo se puede imaginar, como el señor de barba larga blanca, de anteojos obscuros y cabello largo amarrado en trenzas, él era un importante miembro de una cadena de alimentos, sin embargo se encuentra aquí dado lo práctica que es su vida, el cometió el pecado de amar mas a su trabajo que a la mujer de su vida y ahora lo esta pagando, no solo sufre, lo niega. La razón y el egocentrismo humano no conoce límites, así que siempre recorrerá su lamentación con profundo odio y desprecio por si mismo, por su mismo error. El dejó de sentir pasión, ya no llora mas, no ríe ni se alegra, tan solo se digna a llevar su vida cotidiana, pero nada mas. Su trabajo ya no es importante, ni sus clientes, tampoco el reconocimiento, ni el dinero, ya nada importa si no tiene con quien compartir todo lo que su ego construyó.
La alarma de nuevo… algunos bajan y los demás proseguimos…
De nuevo esa mirada…
Observando con mas atención me percato de que mas delante de mi se encuentra una señorita, de veintisiete años aproximadamente, blanca y con el cabello lacio recogido, lleva un vestido corto floreado en tonos verdes y blancos, con algunos vivos en color naranja, ella va sentada en la orilla de la fila como algunos mas, a su mano izquierda se encuentra el pasillo que nos comunica a todos y tras el pequeño espacio se encuentra otra hilera de bancas, en la cual se encuentra sentado un hombre desaliñado, francamente nauseabundo, con la ropa roída, sucia y gris, con el cabello sin peinar, esponjado y grasoso, con la mirada perdida como si una especie de droga corriera por sus venas sin poder hacer nada al respecto, sin embargo me doy cuenta de que independientemente de lo que posiblemente este afectando su juicio, él se encuentra embelesado por dos figuras simétricas y si he de ser sincero, hermosas; la señorita se encuentra tranquila sobrellevando nuestro viaje, aun sin percatarse de el poder tan inmenso que ejercía…
De nuevo la alarma… ahora nuevas personas llegan con nosotros a seguir en este oscuro andar…
La mirada perdida continúa, sin embargo ahora es acompañada de un esfuerzo, suave, siniestro y lleno de cinismo que era evidente par varios de nosotros, que a pesar de ello no hicimos nada por detener… el lugar se sacude y el intento se frustra, mas no la persistencia, una vez mas la mirada y el esfuerzo por obtener las dos prodigiosas figuras a su mano derecha… un poco mas cerca… un poco mas… y sin aviso alguno, un señor empuja sin intención la mano con su vientre, mientras recorre el estrecho pasillo lleno de ira como si antes hubiese tenido una pelea, que en efecto había tenido…
La señorita se percata de las posibles intenciones del descuidado acompañante mirándolo de reojo… su destino estaba cerca, así que decide levantarse y caminar a la puerta próxima a abrirse... nuevamente esa mirada perdida, el intento y el cinismo, solo que ahora acompañados de unos pasos…
La alarma… la puerta se abre… y una mano antes acechante, se aproxima a una velocidad increíble sobre espalda baja de la dama, lo más increíble de este suceso, no fue la acción, sino la reacción de ella, ya que al ser mujer posee una mente desconfiada, temerosa y por demás irascible; logra mover su cuerpo naturalmente evitando el contacto caminando hacía la puerta… sin embargo ahora es todo o nada… sale de nosotros y da unos pasos solo que ahora con una doble sombra, decidida a alcanzar las dos hermosas figuras que tenía ante si, nuevamente ella reacciona, como mencioné antes irascible, llena de rabia, ira acumulada e impotencia… quizá ella no era la persona adecuada para acechar, desató una tempestad de improperios, golpes y amenazas de tal intensidad que los demás pasajeros ton solo nos limitamos a compadecernos de aquel ingenuo, ávido de probar… las puertas se cierran y la señorita nuevamente entra con nosotros a proseguir con nuestro trayecto… el vagabundo, humillado, maltratado y hambriento, se pierde en la oscuridad mientras avanzamos, a él ya no le importa lo que acaba de suceder, él ya tiene nuevamente la mirada perdida y una nueva tentación.
Nuevamente esa mirada… es inquietante… es mórbida… en sensual… debo encontrarla, debo saber quien me observa, no es algo incomodo, es cálida y llena de inocencia, pero a su vez esta llena de ansias, deseo y pasión.
Sin alterar a los demás sentidos, mi mirada comienza a recorrer poco a poco aquel cuarto verdoso, deteniéndome para estudiar a mis acompañantes, sin embargo no logro encontrar nada que realmente valga la pena. Ceso mi búsqueda y regreso a mis pensamientos y bajo la mirada… de nuevo ahí esta este sentimiento de que alguien me observa y mi búsqueda mas rápido de lo imaginado regresa, solo que ahora tan solo cambio de dirección la mirada y no todo mi ser… el cuarto verde es molesto, es un color chillante y sucio, tan solo pensar en ello cansa mi vista… ahí está!!!... un movimiento rápido de mi cabeza y trato de hacer contacto visual con ella, esa mirada tenía que pertenecerme, tenía que saber de quién era dueña, enderezo mi cuerpo de las tantas puertas en las que estamos encerrados y giro en su dirección, tan solo ese movimiento me digne a hacer, ya que mi destino se aproxima…
La alarma suena y me hace cambiar de dirección…
Ahora tenía que volver a encontrar aquella cálida visión, ya no era difícil encontrar al dueño, eso ya lo sabía, ahora tan solo es objetivo el cruzar su mirada con la mía.
La propietaria de aquella magnífica visión, es una chica de no mas de 18 años, cara inocente, cabello castaño, lacio y recogido en su parte posterior, tenía el rostro agachado, como un niño que ha hecho algo indebido pero que goza al haberlo hecho y seguir con el juego, tez trigueña y ojos color miel; hago un paréntesis para exaltar la visión de lo portentosa e increíble esencia del ser humano, una criatura delicada, frágil y dulce mezclándose con personas comunes y corrientes, con pasados tormentosos y un presente condenado por nuestras propias acciones, sin embargo ella esta con nosotros por alguna razón... una flor de fango...
Una luz... la alarma... y el tiempo se va...
martes, 20 de enero de 2009
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:) ya lo había leído !!
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